Uli Jon Roth

ULIpan
 MADRID 11 de Junio de 2016
 MADRID 16 de Abril de 2017
 

MADRID 11 de Junio de 2016

Uli Jon Roth - Madrid 11 de Junio de 2016 Uli Jon Roth - Madrid 11 de Junio de 2016 Foto 1 Uli Jon Roth - Madrid 11 de Junio de 2016 Foto 2 Uli Jon Roth - Madrid 11 de Junio de 2016 Foto 3 Uli Jon Roth - Madrid 11 de Junio de 2016 Foto 4

Uli Jon Roth - Madrid 11 de Junio de 2016 Foto 5 Uli Jon Roth - Madrid 11 de Junio de 2016 Foto 6 Uli Jon Roth - Madrid 11 de Junio de 2016 Foto 7 Uli Jon Roth - Madrid 11 de Junio de 2016 Foto 7 Uli Jon Roth - Madrid 11 de Junio de 2016 Autógrafo

Había una vez un grupo que se llamaba Scorpions, editaron unos cuantos discos alucinantes durante la década de los 70; su cenit fue la grabación del disco Tokyo Tapes en directo en Japón en 1978 y desapareció. Inmediatamente después apareció otro grupo, se llamaba igual y tenía los mismos componentes, no eran ni mejores ni peores, eran otra cosa. Solo había una diferencia, se fue su guitarrista principal Uli Jon Roth por las consabidas diferencias musicales con el resto del grupo. Así éste quedo como un señor íntegro y fiel a su estilo y aquellos se quedaron como dioses del rock 1000 veces más ricos y famosos. ¿Qué habría ocurrido si Uli no se hubiera ido? Tema para una tesis.

Desde entonces Ulrich ha tenido varios proyectos y ha sido referente y maestro de un par de generaciones de guitarristas que vinieron detrás de él, aunque no siempre ha sido reconocido como tal. Véase en su página web una foto de Steve Vai haciendose un emocionado selfie con su héroe.

El concierto intentaba recrear la maestría y alguno de los pasajes hipnóticos y/o apocalípticos del Tokyo Tapes (Fly to the Rainbow, We’ll burn the sky…), empezaron igual con All night Long y acabaron con una versión de All along the watchtower de Dylan, y en medio la interpretación de la maravillosa The Sails of Charon. Sin SET List, con teclista y tres guitarristas en escena, debe ser un concierto que han realizado cientos de veces para ni tener que recordar qué canción viene a continuación. Músicos muy jóvenes excepto el batería y creo que todos alemanes (me pareció que entre ellos hablaban este idioma, Uli habla un inglés con marcadísimo acento alemán), el cantante Niklas Turmann solo cantaba; todas las introducciones, presentaciones y quejas (se cabreó bastante cuando dejaron de funcionar los ventiladores frontales), las decía Uli.

El hombre tiene pinta de anacrónico hippie alemán ibicenco, de los que se quedaron allí después de los locos 60. Tocaba o bien con púa la única y customizada guitarra que usó o bien con las uñas de su mano derecha, que las tenía largas y cuidadísimas, al mas puro estilo rumano-Vlad-Dracul. La única púa que usó se le cayó delante de mi en la última interpretación, siguió algo nervioso tocando con la mano y no tuve más remedio que dársela. Eso sí, luego me la regaló, lástima que no estuviera firmada. Era alucinante ver a un metro de ti los complicados desarrollos y su técnica, tan alucinante como triste si mirabas hacía atrás, en una audiencia que no llegaríamos a las 50 personas. No sé cómo les saldrán las cuentas para que saquen algo de beneficio seis músicos, los teloneros, el promotor, la sala… Estábamos los de siempre, uno se siente como en casa entre los viejos rockeros madrileños de toda la vida. Al acabar salió a firmar y a hacerse fotos a quien se lo pidiese, un tío muy majo.

MADRID 16 de Abril de 2017

   

 

Segunda visita en menos de un año de nuestro guitarrista alemán favorito en Madrid. Con cambios importantes, el primero en la formación: teclista (clavado físicamente a Marilyn Manson), batería y cantante nuevos; la estética escénica era muy heterogénea en edades, actitud e imagen. El segundo cambio era en el repertorio, bastante Tokyo Tapes y golosinas de In trance como Longing for fire y Little wing de Hendrix, última canción de la noche. El tercer cambio era técnico, cambios constantes de guitarras con doble mástil, guitarras de siete cuerdas y efectos diferentes en su pedalera.

Con los cambios apuntados era casi como ver dos conciertos diferentes, el ambiente entre el público también era mejor, mucha más gente más emocionada de rememorar todas las joyas setenteras compuestas por Uli. Virtuosismo y maestría en la complejidad de sus desarrollos con la guitarra, la canción más celebrada fue In trance, coreada como un solo hombre por todo el público. Él solo tenía casi la mitad del escenario, la otra mitad para 5 músicos; el sonido también era generosamente alto en su guitarra. Aun así deja que cada músico se luzca en un momento del show con su correspondiente solo.

Lo peor de la velada fue el cantante Piero Leporale, una voz, imagen y presencia escénica más que inadecuadas, desanimaba más que otra cosa y no tiene el tono que el repertorio exige. Menos mal que Uli canta bastante, aunque no sea lo suyo, y nos hacía olvidar al mal fichaje de este año para su gira…

 

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