Black Label Society

BLS
MADRID 13 de Marzo de 2018
 

MADRID 13 de Marzo de 2018

 

  

Zakk Wylde y su banda Black Label Society en su versión 2018, tan heavy metal como nos tiene acostumbrado en los últimos años. Echamos de menos su faceta más ‘southern’, ofrecía algo diferente que en el más que saturado y poco evolucionado mercado del metal americano del siglo XXI. Zakk es un grandísimo guitarrista de rock, empezó su carrera siendo escogido en una audición para sustituir a Jake E. Lee en la banda de Ozzy Osbourne, al final de los ochenta. Tiene técnica, estilo e imagen; por eso sobraban algunas cosas en su show. Es lo que vende: un concierto de metal, así que había calaveras, crucifijos, poses de super macho incluyendo simiescos golpes en el pecho y solos y más solos de guitarra.

A un lado del escenario había nada menos que un piano de cola, donde interpretó Bridge to cross e In this river, está última dedicada y compuesta a la memoria de su colega asesinado Dimebag Darrell de Pantera (Zakk parece el único candidato para una posible reunión de los mismos), con unos posters con fotos suyas sobre los amplificadores. Que nos perdonen los mega fans, pero quedó un poco ridículo, entre tema y tema durísimo esta concesión forzada al sentimentalismo baratillo con una balada fuera de contexto.

Da mucho protagonismo y muestras de respeto por su banda: el bajo John DeServio (llevaba las cuerdas del bajo con los colores de la bandera de España, ¿casualidad?) , Jeff Fab a la batería y sobre todo al guitarrista Dario Lorina. Todos llevan años girando y grabando juntos y se nota, una banda empastada y que funciona, dedicó bastante rato en presentarnos a los tres, como en la sala habitual permanecen los problemas de sonido habituales, la voz apenas se oye así que nos quedamos con parte de las presentaciones y de toda la voz sin oír. Excesiva profusión del logo BLS por todas partes: camisetas, chalecos (todos llevaban el mismo), parches, telones, anillos. Para una imagen tan metal llamaba la atención que salvo Fab, ningún tatuaje a la vista de ninguno de los front-man. El logo ‘w’ de su empresa y colaboración con la marca de guitarras Schecter era también mostrado de forma más que excesiva por tooodos los elementos escénicos: amplificadores, monitores, guitarras… Demasiado marketing encubierto.

El escenario tenía una plataforma en medio donde se subía Zakk continuamente con su pose clásica: piernas abiertas, guitarra entre las mismas y melena de izquierda a derecha. Repasó su extensa discografía sin interpretar ninguna versión, esta gira es la de presentación de su último disco Grimmest Hits. Hacía el final del concierto se bajó al público hasta casi la salida, donde interpretó un larguísimo solo, parte del mismo con la guitarra en la nuca… un prodigio.

Un concierto y un ambiente de algo así como metal-buen-rollo. Todo muy limpio, su pedalera dentro de unos plásticos, como en casa de las abuelas, para que no entre el polvo, camisetas tiradas al final por la banda hacia el público como si fuera una exhibición de delfines. Superados los problemas con la bebida de Zakk, nada de alcohol en escena, solo botellas de agua, Zakk bebe té. Eso sí, dos bolsitas en el vaso, al fin y al cabo es un tipo duro.

 

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