Judas Priest

Judas Priest
MADRID 2 de Febrero de 1984
MADRID 9 de Octubre de 1986
MADRID 22 de Mayo de 1988
MADRID 10 de Marzo de 1991
MADRID 24 de Abril de 1998
LONDRES 16 de Marzo de 2005
MADRID 12 de Abril de 2005
MADRID 15 de Marzo de 2009
MADRID 30 de Julio de 2011
MADRID 15 de Mayo de 2012
MADRID 26 de Julio de 2015
MADRID 30 de Junio de 2018

 

Después de Black Sabbath, Judas Priest son padres fundadores del Heavy Metal, tanto el sonido como la estética. Su influencia se puede adivinar en infinidad de bandas a partir de la década de los ´80. En directo todo gira alrededor de la personalidad magnética de Rob Halford, aunque el jefe en la sala de máquinas sea Glenn Tipton

De los Pirineos para arriba se les conoce coloquialmente como “The Priest”.
En España son simplemente LOS JUDAS

DAVE HOLLAND † 1948 – 2018

MADRID 2 de Febrero de 1984

         

Primer concierto en Madrid de la banda. Gira del Defenders of the Faith album. Con el Pabellón a reventar, pocas veces hemos sentido en el ambiente unas expectativas previas tan altas en ningún concierto. Se apagaron las luces y comenzó a sonar The Helion/ Electic eye. El tipo de mi lado gritaba con la cara desencajada:  “…muuuchooo, muuuchooo, Judasss, Judasss!!!…” Era como si los dioses del Olimpo bajaran a codearse con los tristes mortales y, por las caras de la gente a la salida, nadie salió defraudado.

MADRID 9 de Octubre de 1986

          

Gira del atípico album Turbo. Montaje futurista/kistch con robot de peli japonesa chunga. Una noche fresca que acompañó una actuación tan solo templada.

A pesar de lo que pone en la entrada, los Warlock de Doro Pesch fueron los únicos teloneros pues Metallica no vinieron.

MADRID 22 de Mayo de 1988

      

Última gira con Dave Holland en la batería. Acabó cumpliendo 8 años en la cárcel acusado de violación a un menor al que daba clases de música. Holland siempre negó los cargos.

MADRID 10 de Marzo de 1991

          

    

Uno de los mejores conciertos que los de Birmingham han ofrecido por aquí. El aterrizaje de Scott Travis en la batería y la contundencia del nuevo disco Painkiller llenaron de energía contagiosa a la banda.

MADRID 24 de Abril de 1998

         

¿Judas Priest sin Rob Halford? Igual que si el protagonista de Terminator fuera Woody Allen. Y el caso es que, en ese momento, Tim “Ripper” Owens cantaba los clásicos del grupo mejor que el propio Halford, llegando sin esfuerzo a los pasajes más altos sin desafinar. Ahora bien, su carisma era inexistente, por lo que nos dedicamos a mirar lo que hacían Glenn y KK en el departamento de guitarras.

LONDRES 16 de Marzo de 2005

MADRID 12 de Abril de 2005

   

Este y el anterior concierto gira del (a nuestro humilde entender) plúmbeo Nostradamus. Cuando tocaban cualquier otra cosa nos alegramos bastante.

MADRID 15 de Marzo de 2009

         

Última vez que vimos por aquí a KK Downing. Ahora es manager e imagen de un club de golf en Inglaterra y representante de una línea de cosmética que se llama ‘Metal’. Te cagas.

MADRID 30 de Julio de 2011

         

!Los Judas se retiran! !!Gira de despedida!! !!!No les volveremos a ver nunca más!!! No podemos perdérnoslo. Un cartel viejuno-estupendo para recordar lo divertidos que fueron los `80. Saxon voluntariosos como siempre. Motörhead/Lemmy grises, sin entusiasmo. Y el concierto de las estrellas de la noche fue digno canto de cisne. Tocaron al menos un tema de cada uno de los 16 discos de estudio publicados.

Han contratado a un clon del gran KK Downing con 20 años menos, física y facialmente casi idéntico, le han puesto el mismo chaleco y todo. Pero…amigo, no es lo mismo, no me creía yo esas poses que inventó nuestro rubio favorito y me sentaba fatal ese protagonismo, como si llevara toda la vida en la banda. El tipo (igual que Owens) estaba encantadísimo…ya te digo.

Al bueno de Ian Hill con los años le tengo hasta cariño. En su rinconcillo sin moverse desde hace cuarenta años y sin ningún alarde ni virtuosismo, en secuencia infinita de notas tónicas con su bajo. Creo que tiene uno de los trabajos más aburridos del mundo, pero el hombre sabe estar y con los fans tiene detalles, siendo consciente de su no-protagonismo.

Como detalle inédito, al finalizar la actuación, Glenn Tipton bajó al foso y personalmente fue entregando en mano una púa a todos los que estábamos en primera fila. Gracias Glenn. Una despedida maravillosa. (¿Despedida?)

MADRID 15 de Mayo de 2012

          

      

Pues el anterior resulta que no era el “último” concierto. Pero este (10 meses más tarde) sí que lo es, de verdad, de verdad… aseguraban los Priest desde su web. Se justificaban con mil y una historias, pero todo apuntaba a que volvían a exprimir nuestros maltrechos bolsillos una vez más. Sorprendentemente el Palacio de Vistalegre estaba casi lleno teniendo en cuenta que los grupos invitados, Udo y Blind Guardian, no tenían la categoría de Saxon y Motörhead. El show casi idéntico al del verano pasado, con el British Steel al completo. Pero, ¿Qué le pasa al Halford? Desde la primera fila la aparición en escena de nuestro cantante favorito nos deja muy preocupados. Aspecto catatónico, dificultad para moverse, mirada ausente… un anciano escapado de la residencia, vestido con cuero negro !!??
Cuatro canciones duró la situación. Quizá ese tiempo es lo que hizo falta para que la medicación o lo que fuera que hubiera tomado surtiera efecto. A partir de ese momento el viejo Rob volvió a demostrar porqué es el fukin Metal God.
Al final del 
concierto Tipton volvió a bajar (con dificultad, movimientos torpes y ayuda) al foso para repartir otra tanda de púas.
Fijaos en su foto de primer plano con el dedo levantado. Se ve que la púa que usa realmente para tocar es azul, y por lo tanto, diferente a las que regala, que son todas negras.

¿Volveremos a verles en directo o realmente fue la última vez?

MADRID 26 de Julio de 2015

Judas Priest - Madrid 29 de Julio de 2015 Judas Priest - Madrid 26 de Julio de 2015 Foto 1 Judas Priest - Madrid 26 de Julio de 2015 Foto 2 Judas Priest - Madrid 26 de Julio de 2015 Foto 3 Judas Priest - Madrid 26 de Julio de 2015 Foto 4 Judas Priest - Madrid 26 de Julio de 2015 Foto 9

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Judas Priest - Madrid 26 de Julio de 2015 Púa Ian Hill Judas Priest - Madrid 26 de Julio de 2015 Púa Glenn Tipton

4 años después de la gira de “despedida” los Judas vuelven de visita a Madrid. Aunque todavía estamos escocidos con esa pequeña tomadura de pelo acudimos al encuentro no vaya a ser realmente la última vez. Media entrada en el inmenso anfiteatro Miguel Ríos de Rivas.

Tras los olvidables Krokus con un set list de canciones que parecen todas la misma y unos efectivos Helloween que consiguen lo que se espera de un grupo invitado: animar al personal, llega el momento de lo serio. Cae la noche veraniega sobre el  mar de cabezas y cae el telón que oculta el escenario. Por primera vez en mucho tiempo el concierto no comienza con la extraordinaria Rapid fire sino con Dragonaut, una canción del último disco, el insustancial Redeemer of Souls. Decepción para los viejos fans que queda subsanada cuando Metal gods atruena de manera familiar nuestros remendados tímpanos.

Al contrario que en el concierto del 2011, el Halford que nos tocó esta noche estaba afortunadamente lúcido, hiperactivo, centrado en su tarea. Cara de diablo con los ojos maquillados, aparte de cantar el exigente repertorio con buena voz, adornó la letra de los temas con la gestualidad que le recordamos de los gloriosos ´80 y no paró de recorrer el frente del escenario con paso marcial, como el militar que arenga a sus tropas. De vez en cuando se detiene en seco como una estatua griega, brazo en alto: “…no os descontroleis, que os vigilo con mi Electric eye…” Se cambió de indumentaria media docena de veces. Muchas vacas han muerto para elaborar su vestuario.
Una de las sorpresas de la noche. El bueno de Rob ya no delega al público la responsabilidad y vuelve a cantar Breaking the law completa. 

El resto de la banda… Richie Faulkner cada vez más integrado en el conjunto, nunca hará olvidar a KK Downing, en la batería Scott Travis estupendo, lanzando las baquetas al aire y atrapándolas de nuevo (casi) siempre, Ian Hill discreción histórica, cimentando el sonido Priest, y Glen Tipton, eterno copiloto de esta nave cargada de decibelios. Esa noche no quiso/pudo bajar al foso a repartir “caramelos”  Le dio un puñado de púas al vigilante de seguridad cercano y le indicó con gestos que las repartiera entre los que estábamos en las primeras filas. Así lo hizo… durante un ratito. Luego, si le pedías una te respondía “10 euros !!!!!!”  Simpático pesetero.

Hora y media escasa de show, coreamos el Living after midnight y todo el mundo para casa, que la cerveza en el recinto se acabó.

¿Y el verano próximo nos volvemos a ver?
Decidnos la hora, el sitio, y allí estaremos.

MADRID 30 de Junio de 2018

Download 2018

 

 

(F) Permitidme una crónica que va un poco más allá de lo musical para adentrarse en lo emocional, en lo humano.

Las informaciones previas sobre la gira de los Priest eran tristes. Glen Tipton tiene la enfermedad de Parkinson y ya no volvería a tocar en directo. Cuando escuché el comunicado me apenó profundamente porque, como tantos otros “metalheads” la música de esta banda ha sido la banda sonora a lo largo de mi juventud. Nunca fui de vestir demasiada parafernalia heavy, pero mi única chupa rockera en los lejanos 80 llevaba un parche de los Judas en la espalda que me dibujé yo mismo. Disfrazado de esa guisa les vi en el primer concierto que dieron en el Pabellón del Real Madrid en 1984. Pocas veces recuerdo haber percibido tanta emoción en todo el público, antes y durante un concierto como en aquel de hace tres décadas.

Judas Priest no son para mi una simple banda musical, sinó más bien algo parecido a esos viejos amigos a los que siempre te alegras de volver a ver aunque pase mucho tiempo. Y el paso del tiempo es una de las madres del cordero de nuestra página EPF. Tenemos la necesidad imperiosa de ver a todos los grandes/viejos artistas que aun hacen giras porque dentro de poco no será posible y ya solo quedará la memoria.

Con este regustillo agridulce nos plantamos en el DownloadLa condición de Ozzy como estrella de cartel relegaba a Halford & cia a tocar con la luz del atardecer y en el segundo escenario del festival, lo que resultaba un pequeño anticlimax. Y para añadir un poco de intranquilidad estaba previsto que la actuación del ex-Black Sabbath comenzaría apenas 5 minutos después de que acabaran los Judas. Así pues, ante la previsión de ver a unos Priest diezmados, de día, con un SET List de hora y 15 minutos consideré la posibilidad de perderme las últimas canciones para correr a coger el mejor sitio posible en el escenario principal.

Muchas dudas
¿Qué hacer?
Si la actuación flojea me marcharé…
Pero si tienen una buena noche aguantaré un poco más
A ver cómo se desarrolla todo

Comienza el concierto.

En el lado derecho del escenario un señor que se llama Andy Sneap co-productor de Firepower, último disco del grupo. Esa simple visión era como algo extraño, difícil de procesar, un error del Matrix… ¿Quién es este tipo que está en el lugar que siempre ha ocupado nuestro amigo GlenFirepower abre el show. Es sorprendente lo anodinos que son los últimos temas de años recientes. Lo indiferentes que me dejan al escucharlos. Pero después de haber asistido a bastantes conciertos de este grupo uno sabe que la segunda canción va a ser todo lo contrario. Efectivamente Grinder nos remueve esos resortes insondables, adheridos a nuestro adn rockero desde hace treintaytantos años.

El sonido en ese escenario 2 era bru-tal, tanto en volumen como en calidad. Unos monitores del tamaño de armarios roperos en el frontal del escenario golpeaban a los que estábamos en primera fila directamente en el pecho con andanadas de watios hipertrofiados, como un gancho de Mike Tyson en sus buenos tiempos. Sinner en tercera posición de salida otorga todo el protagonismo a Richie Faulkner suplantando dignamente en el lado izquierdo al también añorado KK DowningMención aparte para Ian Hill, siempre en su papel discreto pero eficaz, y para Scott Travis contundente y preciso.

Halford por su parte presentaba un rostro muy envejecido, pero su actitud y su potencia al cantar eran de gran energía. Según avanzaban las canciones se acrecentaba en mi la sensación de desasosiego. En cada hombro tenía un demonio y otro demonio mayor. Uno me decía que debía marcharme a pillar sitio para el Ozzy, y el demonio mayor me decía “quédate otra canción más”
El sonido seguía percutiendo inmisericorde y los clásicos seguían cayendo como fichas de un infalible Tetris metalero. Recuerdo una escena. Al otro lado de la valla, dentro del foso, una chica del Samur que estaba de guardia, no pudo reprimirse en canturrear el coro de “…aimyourturboloveeeeeeeeeeer…” La pillé en ese renuncio y le lancé la mirada de “…- tú también estás disfrutando esto a tope, eh?…” Se rió.

Esto ya empezaba a parecerse a El ángel exterminador de Buñuel, donde todo el mundo quiere marcharse y nadie consigue salir de la casa por culpa de una mano invisible que les impide dar el último paso. Y cuando suenan del tirón Freewheel burning, You´ve got another thing coming, Hell bent for leather y Painkiller a ver quien es el que puede autoconsiderse como rockero y abandonar este aquelarre sin avergonzarse.

Entonces sucedió lo inesperado.

Tras un brevísimo receso de la banda, por el lateral derecho del escenario apareció la delgada figura inconfundible de Glen Tipton !! No sé si el resto del público estaba al tanto de que esto iba a suceder; de si estaba previsto o qué. Desde luego yo no tenía idea de la posibilidad y me alegré muchísimo de haberla ignorado. Mi emoción y alegría estaban desbordadas. Se me ocurre comparar la situación imaginando un concierto de AC/DC; cuando Malcom Young tuvo que abandonar la banda por la demencia que sufría y que acabó matándole. Si se hubiera dado el caso de que hubiera podido regresar para unos pocos temas en algún concierto lejano habría sido precioso.

A Tipton se le notaba con andares inseguros, como midiendo donde ponía los pies. Movimientos a cámara lenta. Gorra calada, gafas de sol que sobrevolaban una gran sonrisa sincera de satisfacción por las evidentes muestras de cariño, por la ovación de los 35.000 espectadores. La clasiquísima guitarra Hamer negra con la que Tipton ha grabado casi todos los discos nunca me pareció un modelo de gran belleza estética, pero yo estaba tan contento de poder volver a verla/oírla por última vez que hasta la vi bonita. El resto de los la banda regresó del backstage.

Halford se acercó a su amigo y copiloto durante casi cincuenta años (!!) y le dedicó un emotivo “I love you man”. En ese contexto las tres canciones que siguieron fueron agua para el sediento: Metal gods, Breaking the law y Living after midnightNo recuerdo haber meneado la cabeza tan fuerte en muchos años y añoré los momentos en los que llevé el pelo largo para haberla ondeado al viento esa noche por última vez.

Efectivamente no pude marchar de allí hasta que sonó la última canción.
Nada más importaba.
Había algo muy elevado que celebrar y disfrutar.

Larga vida a los Judas!!
Larga vida a Glen Tipton!!!!

Eso sí, cuando la banda se marchó yo corrí como un loco (como un “madman”) para llegar a ver a Ozzy lo más cerca posible, pero esa ya es otra historia.

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