Ozzy Osbourne

OZZY
MADRID 14 de Abril de 1989
VITORIA  23 de Junio de 2011
MADRID 30 de Junio de 2018
 

MADRID 14 de Abril de 1989

       

Concierto serializado del gran Ozzy. Al menos nos dio para ver a un recién llegado, muy joven y aún delgado Zakk Wylde.

En la batería estaba el fallecido Randy Castillo y el bajista era el Sabbath, Geezer Butler. O dicho en otras palabras: lo que se llegó a re-bautizar en el 2012 como Ozzy & friends, ya nos lo hicieron pagar 25 años antes sin tanto bombo y platillo.

VITORIA 23 de Junio de 2011

Azkena Rock Festival 2011

Ozzy ese día le falló la medicación. Como fue aquello que hasta pidió disculpas en el bis. Se perdía con las letras, gallos, no llegaba a los agudos. Ya sabemos que no es el mejor cantante del mundo, pero todo tiene un límite y fue indigno.

Muy mediocres los músicos, salvo el bajista Blasko. Mucho pelo y ventilador y poca chicha escénica. Tocan que te cagas, pero para interpretar Black Sabbath o hacer de Randy Rhoads hace falta algo más. Desde primera fila se podía ver que a veces se miraban entre ellos un poco perplejos del desastre vocal del jefe.

MADRID 30 de Junio de 2018

Download 2018

 


Tocaban los Judas en el escenario 2 hasta las 10.30 y, teóricamente, Ozzy saldría al escenario principal a las 10.35 . Cuando Halford dijo “…good night Madrid…” muchos ya estábamos corriendo de un lugar a otro, como jugadores de fútbol americano en la Superbowl. Había que intentar estar lo más cerca posible para ver a uno de los padres fundadores de esto del Heavy Metal.

Y, en realidad, tampoco sabíamos si el sofocón merecía la pena pues los precedentes de años anteriores eran poco esperanzadores: Conciertos faltos de inspiración, rutinarios, con la garganta en condiciones deficientes. Bark at the moon abrió la noche de manera reveladora y nuestros miedos quedaron enterrados al instante. Ozzy estaba en forma!! y con gana de ofrecer un gran show
El SET List plagado de temazos nos recordó aquello que sucede con unos pocos artistas superlativos-prolíficos. Si les diera la gana podrían hacer dos o tres conciertos maravillosos sin repetir una sola canción del día anterior.

Ozzy cantó realmente bien cada tema sin desviarse apenas, aunque es evidente y comprensible que hayan bajado algo los tonos para minimizar el esfuerzo vocal. Los desmadres de antaño también están dosificados. Por ejemplo esa noche tan solo un cubo de agua cayó en las primeras filas de espectadores y uno de los “agraciados” de esa lotería fue el que escribe estas líneas. Es un milagro que la cámara de fotos pudiera seguir funcionando tras el chapuzón.

Se nota que para administrar esfuerzos Ozzy delega demasiado en la banda. Sobre todo en Zakk Wylde al que otorga un protagonismo exagerado. Especialmente durante un solo interminable interpretado en el foso para goce de tan solo unos pocos privilegiados que le tenían delante. El resto de los 35000 espectadores se tenían que conformar con planos del cogote pillados torpemente por un cámara que no sabía hacer su trabajo. 15 minutos de escalas chillonas y melena al viento que bien se podrían haber empleado en desempolvar tres o cuatro canciones adicionales. Tommy Clufetos siempre me recuerda lo injustos que fueron los Sabbath al discriminar a Bill Ward en la gira de despedida. Aparte de ese dato subjetivo es un batería con un estilo pirotécnico sin ser nada del otro mundo. Su solo también fue un tiempo perdido que únicamente daba un respiro a Ozzy en el backstage. Los otros dos músicos, el bajista Blasko y Adam Wakeman (hijo del Ex-Yes Rick Wakeman) pasaron bastante más desapercibidos.

Las carreras por el escenario como pollo sin cabeza continúan. También el sinfín de caretos y las frases perennes “…lets go fucking crazy I love you all…” y la pose de brazos en alto cimbreando de un lado a otro para que el público mimetice.

Muchos temas de la carrera en solitario que sonaron esa noche (Mr Crowley, I dont know, Crazy train…) son clásicos incontestables, pero cuando comienzan a sonar las primeras notas de cualquiera de las tres canciones de Black Sabbath interpretadas (Faries wear boots, War pigs, Paranoid) uno siente un recosquilleo solo comparable a cuando se entra en la Capilla Sixtina, leyendo del tirón Hamlet y Macbeth, volviendo a ver la final de Wimbledon 2008… 

Sentirse pequeñito ante la grandeza de gigantesca de las tablas de la ley rockera grabadas en piedra dura.

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