Ross the Boss

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 MADRID 19 de Marzo de 2017
 

MADRID 19 de Marzo de 2017

  

   

Recuerdo una entrevista que concedió Ross Friedman, más conocido como Ross the Boss a finales de los ochenta, donde explicaba por qué había dejado Manowar, la banda que él había creado junto al bajista Joey DeMaio. Decía más o menos que se había hartado y había perdido la ilusión por tocar conciertos en audiencias donde la edad mayoritaria era de 15/16 años. Tenía razón, todo esto del ‘brotherhood of true METAL’ (así, en mayúsculas), tanto ‘kill’, ‘steel’ y guerreros en cueros venciendo batallas a indefinidos enemigos tenían poco calado por encima de esas edades. A pesar del poderío y virtuosismo de su música, a las élites rockeras y a muchos heavies de casta en aquellos ochenta les parecía Manowar una especie de chiste, rozando la vergüenza ajena. Toda esa actitud de ‘nos sobran huevos’ que (muy forzadito) emanaban en sus conciertos, letras y declaraciones; ese tufillo de supremacía viril blanca no tuvo apenas repercusión en su Estados Unidos natal, pero sí tuvo bastante eco y lo sigue teniendo en Europa, en particular en Alemania. No comprendemos por qué.

Pero… ¿alguien se toma esto en serio? Si alguien por encima de la niñez o la adolescencia dice ‘que la fuerza te acompañe’, queda muy gracioso y todo el mundo entiende el guiño. Si otro alguien regala a un King (no al Metal King lamentablemente de las canciones de Manowar) la serie de Juego de Tronos, numeritos políticos y mediáticos aparte, poca gente se siente herida en su rubor interno. Si Manowar o Ross the Boss entonan el Warrior’s Prayer y es escuchado por alguna de estas élites intelectuales o críticas, o bien provocan orgullosa indiferencia o lapidamiento por disfrutar de esta música y mensajes tan ridículos, tan superados. Tenemos que partir una lanza por los Manowar/Ross the Boss. Dejando de lado el rollito mega machista que les supura, escuchar sus discos o asistir a sus conciertos es un ejercicio divertido, emocionante a veces y musicalmente excitante, sin dejarse llevar en exceso, solo un poquito. Sinceramente nos parecería tan idiota un tipo que dedica su vida a Star Wars tanto como otro tipo que se crea todos los mensajes de Manowar, aunque lo primero esté mejor visto. Es puro entretenimiento y fantasía, cada uno que se lleve lo que quiera y que se crea lo que quiera de su épica-wagneriana (a veces) y exageradísima propuesta. Poca diferencia con novelas de ciencia ficción, series interminables y miles y miles de películas y publicaciones con millones de fans que generalmente no son vistos como patéticos palurdos.

Debe andar corto de pasta el amigo Ross, ya ha editado dos discos con su nombre en la onda ‘steel’ 100% Manowar de la que renegó a finales de los ochenta, aparte de volver también a su primera banda The Dictators para girar por el mundo. Un tipo serio y simpático que sabe que los que tiene delante son mega fans del Metal poderoso que medio inventó él y da la talla tantos años después, su guitarra sonaba igual que en sus buenos tiempos, el repertorio del concierto era un sueño para sus seguidores (de un tirón The Oath-Blood of my enemies-Kill with Power… ). Debe medir metro y medio, lleva unos zapatos con altísimas plataformas y un tatuaje que le ocupaba medio brazo con el nombre y la fecha de nacimiento de su hijo Jesse. Toca con una púas azules no personalizadas, al final del concierto se echó las manos al bolsillo y tuvo el cuidado de ir dando a los fans en la mano las púas firmadas, además de bajarse sin tomar un descanso al terminar a la zona del público y firmar y hacerse fotos con quien quiso.

Matrícula de Honor para el cantante Mark Lopes, un gran showman (casi imposible hacerle una foto, no paraba) con una voz increíble. Ross se jacta de que tocan y cantan con Lopes las canciones en el tono original en el que fueron grabadas, parece que el cantante original Eric Adams ya no llega y Manowar han tenido que bajar un tono en directo; algo que seguro que es verdad, Completaban la banda Rhino, gran batería que fue oficial de Manowar unos años en los 90 y el bajista Mike LePond, a años luz de la actitud de DeMaio pero cumpliendo perfectamente en lo musical, con sus bajos de 4 y 8 cuerdas. El concierto fue estupendo por eso, por que no estaba la sobrada actitud ni las pintas de Conan habituales, estaban solo las canciones… 

Público muy polarizado en edades, o por encima de los cuarenta (los que tenían 15 en los ochenta) o por debajo de los 18 (pues eso, que Ross al final tenía razón), muy poco publico en la franja 18-45. Rhino tocaba la batería de los teloneros, los zaragozanos Invisibles. Les taparon el logo del bombo con tres tiras de cinta, el detalle quedo mega cutre, las tiras aguantaron poco (ver foto)…

¿Hay entre nuestros lectores algún mando responsable de la Legión? Les invito a que repasen el material sonoro de Manowar/Ross the Boss y se replanteen la oferta musical del Tercio. El himno oficial de la Legión, ‘El novio de la muerte‘ queda como una edulcorada nana comparándola con Kill with Power, por poner un ejemplo. Atención:

None can harm us                             Nadie puede herirnos

Not the fire, iron or steel               Ni con fuego, hierro o acero

For we have the Will to power     Porque tenemos la voluntad de la fuerza

With power we will kill                   Y con fuerza podemos Matar

Kill with power! – Die die!!!           Mata con fuerza!…Muere, Muere!!!

 

….te cagas.

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